cómplices iv

30 ene. 2016

Estamos vivos, siete de la mañana en la terraza de algún edificio. Amanece. Tenés sueño, rechazás el café. Te miro y sonrío, a quién le importa si vos te das cuenta. Sos tan fuera de lo común, tan divinamente humano y no puedo evitar quererte.
Somos pequeñas escenas interrumpidas.
Que nadie nos deje querernos. Cuánto mal nos podríamos hacer.