posible principio de cuento

1 feb. 2016

La ciudad es un pañuelo y nosotros nos teníamos que encontrar. No sé a quién le dije eso o si es solo un recordatorio del celular, pero que hayas sido vos el motivo de mis desvelos da mucho de qué hablar. Te conozco, te conozco y sin embargo, no me asombra admitir que todo lo que sé sobre vos es pura sombra (cómo espero que brille el sol) porque en realidad nos hemos cruzado solo una docena de veces. En fin, he decidido caminar a tientas en lo que respecta a vos. Un poco ciega, un poco tonta, me lanzo de cabeza a estos encuentros casuales y a las charlas por la madrugada.

No sé si vos fuiste el que me invitó o si alguien nos quiso juntar pero qué bien por todas las casualidades que nos reunieron. Decidí llamarlo “posible principio de cuento” o algo así. Si es que en los cuentos los protagonistas hablan por horas y eligen no dormir, y si él luego la lleva a casa y la invita a salir. Sí, llamémoslo así. Un cuento en el que todos actuamos de la forma más humana posible y esperamos mensajitos de whatsapp (y morimos por vernos otra vez).

Qué extraño. Hacés que me sonroje y que no pueda quitarme la sonrisa de la cara. Y no lo soporto pero quiero que me hagas reír todos los días. También lográs (de alguna manera) que me despida queriendo decirte hola otra vez y otra vez, y otra. Voy a cafés y pienso que tal vez podríamos venir juntos algún día. Y eso, en mi forma de ser, es algo parecido a quererte. Quizá sea porque te acercás desarmado, sin ataduras o recuerdos pasados. O quizá no te presentás como un enigma a resolver o como un enfermo a mi merced. No esperás mi redención, no sos un caballero herido.

Posible principio de cuento: cartitas en servilletas, películas de vampiros, silencios compartidos, helados por las tardes, paseos en auto, multitud de sueños, mil cosas por decir.